
Escrito el día 25 de Abril de 2007
Puedo ver el marchite de la flor cuando el resto aun ve su primavera, y veo como mis pétalos caen aun antes de caer, los veo volar en el viento, los veo caer en el asfalto, en su ultimo intento por florecer sobre el cemento. Ya es tarde, nuevas flores brotarán en la estación que se viene, tu ciclo y los días en que iluminabas jardines con tu color terminó.
De pronto miro mi rostro en el espejo y no se porque antes de que termine mi primavera creo que mi sol ya se apagó. Quizá el futuro desea mostrarme su rostro, quizá he sido yo quien ha apagado mi propio sol, quizá es la vida misma quien me lo ha escondido para que llore por rencor, pero vida; yo ya no lloro, mis lágrimas no fueron más que el rocío con que regué mi propia flor, aquella que hoy se ha marchitado, y su riego de pronto terminó.
La tierra será nuestro hogar, bajo una placa que grabará nuestros nombres. Ahí yacerán nuestros tallos, en silencio, en la oscuridad de lo perpetuo, en el olvido más tremendo que pueda existir, pero ya más nadie nos separará, y no nos hará daño el invierno… y quien sabe, talvez exista una puerta más allá, que entonces crucemos tomados de la mano.
Mis recuerdos comienzan a alejarse para siempre de mí, rodando por mis mejillas bajo un disfraz de sonrisa, que tras de si esconde el dolor, y los últimos rastros que dejó en su piel el sol, aquel que fue invierno en su verano, y que jamás en sus mañanas se encendió. Mis recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia, como la luz de un bello día cuando se esconde su sol. Con ellas rociaré la tierra que guardará nuestros cuerpos, y aunque el marchite será eterno, nadie podrá negar que alguna vez fuimos flor.
No fui niño, no fui joven, ni tampoco fui señor, tan solo contemplé mi ciclo desde un rincón de mi ventana, viendo en otros todo lo que nunca viví yo, viendo en las manos de aquellos lo que nunca pude tocar yo, y hoy que al fin todo se ha posado cual regalo frente a mi ventana, quien ya no tiene el deseo de abrirlo soy yo, y es que de tanto frío hasta mis mas hondos deseos se congelaron.
Fui hijo sin tener padre, y talvez alguna vez sea padre sin nunca haber sido hijo, y entonces mi polen relumbrará en otra flor, que a diferencia de mi, vivirá y no contemplará la vida, que a diferencia de mi, brillará y no verá el brillo en el jardín del costado, que a diferencia de mi, no solo será, si no que también estará, hasta que el tiempo la ignore…
Y si la luna fuera Dios?, que ganas de subir a ella, para acunarme en sus brazos, para dormir en su pecho cual dulce historia de amor, y despertar en sus praderas, sobre sus hojas de amor. ¿Y si la luna me oyera y me cantara una apacible canción? ¿Y si durmiera con ella bajo su manto de vida y me envolviera en su calor? Entonces miraría desde la altura a mis niños, y me lazaría convertido en el rocío del más puro amor, para limpiar los rostros de aquellos que me han dañado, y de quienes también me hanresguardado, para que vieran volar entre las estrellas a una pequeña pero dulce flor, que aunque nunca voló en vida, al menos tuvo su momento de ilusión, y una sonrisa dibujada en su rostro.
Ahora saldré a respirar primavera, aunque el frío del otoño cale hondo en mi corazón, porque ya no pertenezco a este lugar sino al mío propio, en donde el único rey soy yo, y en donde nadie podrá jamás ya hacerme daño. Esta noche seré niño y me abrazaré a la luna que ante mis ojos será Dios. Tan solo es eso lo que hoy y desde hace ya un tiempo deseo…
Me sumergiré en el silencio, en la quietud de una noche pura y buena, le sonreiré a los perros y a los gatos que caminen por mi lado, y procuraré perderme por siempre jamás para ya no regresar al mundo, y simplemente poder en los brazos de la luna descansar y soñar que he estado vivo…
Guz.
Puedo ver el marchite de la flor cuando el resto aun ve su primavera, y veo como mis pétalos caen aun antes de caer, los veo volar en el viento, los veo caer en el asfalto, en su ultimo intento por florecer sobre el cemento. Ya es tarde, nuevas flores brotarán en la estación que se viene, tu ciclo y los días en que iluminabas jardines con tu color terminó.
De pronto miro mi rostro en el espejo y no se porque antes de que termine mi primavera creo que mi sol ya se apagó. Quizá el futuro desea mostrarme su rostro, quizá he sido yo quien ha apagado mi propio sol, quizá es la vida misma quien me lo ha escondido para que llore por rencor, pero vida; yo ya no lloro, mis lágrimas no fueron más que el rocío con que regué mi propia flor, aquella que hoy se ha marchitado, y su riego de pronto terminó.
La tierra será nuestro hogar, bajo una placa que grabará nuestros nombres. Ahí yacerán nuestros tallos, en silencio, en la oscuridad de lo perpetuo, en el olvido más tremendo que pueda existir, pero ya más nadie nos separará, y no nos hará daño el invierno… y quien sabe, talvez exista una puerta más allá, que entonces crucemos tomados de la mano.
Mis recuerdos comienzan a alejarse para siempre de mí, rodando por mis mejillas bajo un disfraz de sonrisa, que tras de si esconde el dolor, y los últimos rastros que dejó en su piel el sol, aquel que fue invierno en su verano, y que jamás en sus mañanas se encendió. Mis recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia, como la luz de un bello día cuando se esconde su sol. Con ellas rociaré la tierra que guardará nuestros cuerpos, y aunque el marchite será eterno, nadie podrá negar que alguna vez fuimos flor.
No fui niño, no fui joven, ni tampoco fui señor, tan solo contemplé mi ciclo desde un rincón de mi ventana, viendo en otros todo lo que nunca viví yo, viendo en las manos de aquellos lo que nunca pude tocar yo, y hoy que al fin todo se ha posado cual regalo frente a mi ventana, quien ya no tiene el deseo de abrirlo soy yo, y es que de tanto frío hasta mis mas hondos deseos se congelaron.
Fui hijo sin tener padre, y talvez alguna vez sea padre sin nunca haber sido hijo, y entonces mi polen relumbrará en otra flor, que a diferencia de mi, vivirá y no contemplará la vida, que a diferencia de mi, brillará y no verá el brillo en el jardín del costado, que a diferencia de mi, no solo será, si no que también estará, hasta que el tiempo la ignore…
Y si la luna fuera Dios?, que ganas de subir a ella, para acunarme en sus brazos, para dormir en su pecho cual dulce historia de amor, y despertar en sus praderas, sobre sus hojas de amor. ¿Y si la luna me oyera y me cantara una apacible canción? ¿Y si durmiera con ella bajo su manto de vida y me envolviera en su calor? Entonces miraría desde la altura a mis niños, y me lazaría convertido en el rocío del más puro amor, para limpiar los rostros de aquellos que me han dañado, y de quienes también me hanresguardado, para que vieran volar entre las estrellas a una pequeña pero dulce flor, que aunque nunca voló en vida, al menos tuvo su momento de ilusión, y una sonrisa dibujada en su rostro.
Ahora saldré a respirar primavera, aunque el frío del otoño cale hondo en mi corazón, porque ya no pertenezco a este lugar sino al mío propio, en donde el único rey soy yo, y en donde nadie podrá jamás ya hacerme daño. Esta noche seré niño y me abrazaré a la luna que ante mis ojos será Dios. Tan solo es eso lo que hoy y desde hace ya un tiempo deseo…
Me sumergiré en el silencio, en la quietud de una noche pura y buena, le sonreiré a los perros y a los gatos que caminen por mi lado, y procuraré perderme por siempre jamás para ya no regresar al mundo, y simplemente poder en los brazos de la luna descansar y soñar que he estado vivo…
Guz.




























